Antes de conocer a Cristo como mi Salvador era un muchacho que vivía una vida disipada, y totalmente desordenada, a pesar que me crié en un hogar disciplinado y gobernado por mi mama, a mi papa no les importaba mucho sus hijos (tres varones conmigo), había muchos problemas en mi casa, la mayoría por el aspecto económico, constantes peleas entre mis padres debido a la falta de trabajo y dinero, creía en Dios, pero de una manera vaga, es decir creía en el , pero a mi manera, la verdad que en ese tiempo Dios no era muy importante en mi vida, solo era una simple historia que me la habían contado en el colegio.
Como joven (17 años) me gustaban las diversiones, en ese tiempo vivía en Lima, y tenia muchas aspiraciones de ser profesional, hacer una carrera y ganar mucho dinero, también practicaba malos hábitos, pero mis padres decidieron cambiarme de ese ambiente, ya que tenia malos amigos con los cuales fumaba, tomaba e iba a fiestas o discotecas en las cuales me divertía con mis “amigos”.
Llego a Arequipa, y la verdad que no me importaba nada, me puse a estudiar por mi cuenta (tenia 18 años), pero a la vez los fines de semana salía a divertirme, mas que nada para salir del ambiente familiar que estaba destruyéndose debido a los problemas familiares, llegue a odiar a mis padres por la condición miserable en la cual me encontraba, ya que ellos no podían darme una profesión, yo quería ser un profesional, y yo les echaba la culpa, no consideraba para nada a mis padres, mucho menos a mis hermanos.
Nací espiritualmente en la iglesia bautista “Filadelfia”. Recuerdo que una tarde tocan mi puerta y me empiezan a hablar de Cristo, yo no entendía nada, ni siquiera me interesaba mucho el hecho de saber de Dios o de una religión, mucho menos participar con ellos, pero por curiosidad fui, y la verdad que no me gusto para nada, lo considere aburrido y ridículo, pero la constancia del pastor por visitar mi casa hizo que yo le diera un poco de importancia, visite y empecé a asistir a la iglesia, mas que nada para distraerme en el ambiente, lo hacia de ves en cuando cada 20 días mas o menos, era inconstante, si me daba la gana iba, solo para curiosear prácticamente, estaba estudiando recuerdo, pero seguía viviendo una vida desordenada, mas que nada los fines de semana, ya que nos juntábamos con los amigos del barrio en la esquina de mi casa, justo a media cuadra de la iglesia, para conversar de la gente y jugar casinos, también para tomar de ves en cuando, la iglesia me importaba poco. La veía pero no me decidía.
Fue en el año 99 que recién hice mi decisión de salvación, mi pastor (Percy Lopez) me invito a un congreso en Lima, yo viaje mas que nada para distraerme, y salir de mi casa, y también poder visitar el ambiente que antes tenia, pero no sabia que ese viaje iba a ser diferente ya que debido a ese viaje, pude conocer a Cristo como mi Salvador, yo lo consideraba como un viaje de diversión mas, pero fue todo lo contrario, fue en el mes de noviembre, que acepte a Cristo como mi Salvador, estaba muy animado en ese entonces, por la decisión que había tomado, me sentía muy contento, pero cuando volví a mi realidad al regresar a Arequipa, me aleje de la iglesia, mas que nada por la influencia de los amigos que tenia en ese entonces, no eran cristianos, y fue así que me enfrié en mi vida espiritual, recuerdo que por mas de un año no puse un pie en la iglesia, hasta finales del 2001, todo ese tiempo lo viví en el mundo, divirtiéndome como antes lo hacia, me había hecho profesor de danzas, y a la ves también seguía estudiando, recuerdo que vuelvo a la iglesia debido a la insistencia de un amigo (Ronald) que me visitaba a mi casa y me animaba a ir a la iglesia, recuerdo que una tarde me vino a visitar y me dijo que vaya a la iglesia, y fue así que me anime a volver a ir a la iglesia nuevamente, esa noche escucho el mensaje, y me reconcilio con Dios, estaba arrepentido por la vida que llevaba, ya estaba cansado de la vida mediocre que llevaba, sin propósito alguno, decidí dejar todo lo que me ataba con el mundo, desde esas fechas mi vida ya estaba empezando a cambiar.
De una vida que agradaba al mundo, mi vida se estaba convirtiendo en un instrumento para la obra de Dios. Llega el 2002, y ese año fue el año que me comprometí totalmente a la obra de Dios, estaba muy contento con lo que estaba haciendo con mi vida en ese momento, estoy seguro que Dios estaba obrando en mi vida, me bautizo, recuerdo que ayudaba en la iglesia en todo lo que se requería, y así decido ingresar al seminario, con el propósito de aprender de la palabra de Dios, solo en teoría, recuerdo, que yo le decía a mi pastor que el único propósito por el cual ingresaba al seminario era solo para tener conocimiento de las cosas de Dios, para ser un mejor maestro de escuela dominical, esas eran mis aspiraciones en ese entonces, no ingrese al seminario para ser un predicador, mucho menos pastor o misionero, ni siquiera sabia bien que significaba todo eso, pero bueno Dios fue obrando de esa manera para que yo pueda estar en el seminario, en todo ese tiempo fui aprendiendo todo lo relacionado a lo que Dios quería para mi vida, recuerdo que fue en agosto del 2002, en pleno internado que me di cuenta de que Dios me estaba llamando para que le sirva a tiempo completo, no como maestro, sino como un predicador, portavoz de su palabra, mi visión se enfoco a alcanzar a aquella gente de muchos países que no conocían de Dios, me impacto el tema de las misiones, escuchar de países como China, Laos, Mongolia, y otros países de Asia, como también de África que no tenían la palabra de Dios y estaban tan alejados de El, dentro de mi corazón nació un deseo por ser un misionero que pueda predicar la palabra de Dios, allí recién reconocí lo que Dios quería para mi vida.
El fue cambiando mi vida de una manera asombrosa, no todo era perfección, pero ya no tenia esa inseguridad, que me preocupaba a diario, ahora estaba madurando, las cosas en mi casa se estaban arreglando, ya no habían los mismos problemas de antes, mi padre llego a la iglesia, y eso me puso contento porque estaba viendo como Dios obraba en mi vida día a día, y también en la vida de mi familia, a pesar de que todavía no eran creyentes, ellos ahora me entendían, y dejaban que me dedique a la iglesia, tenia y tengo como firme propósito para mi vida servir a Dios con todo mi corazón, y dar mi vida por lo que Dios ha puesto en mi corazón, servirlo solo a El. Estudio los cuatro años en el seminario, aprendiendo de la obra, pero más que nada llevando la enseñanza a la aplicación, sirviendo a tiempo completo en mi iglesia, y ayudando a mi pastor.
Ahora lo único deseo en mi corazón es servir a Dios con todo mi ser, quiero ser su siervo y que El pueda utilizarme según su voluntad, en el lugar que el me ponga, un versículo que me ayudo mucho fue: “Deléitate asimismo en Jehová y el te concederá las peticiones de tu corazón” (Sal. 37.4) Puedo compartir que mi mirada esta puesta en la gente que necesita de Dios, y mi oración es para salvación para este mundo perdido, se que Dios hará algo muy especial en la vida de aquellos que han decidido servirlo con todo su corazón.
Ahora Dios me esta dando la oportunidad de poder servirlo en un país como China, pero para eso todavía necesito prepararme mucho mas, y quiero pedirles que oren por mi por favor, para que Dios pueda equiparme en todo lo que el quiera según su voluntad, sueño, con ver a esa gente llegar a los pies de Cristo, y no solo ellos, también todas la personas que no conocen de Dios.
Agradezco a Dios por todas las personas que el puso en mi camino para que me puedan instruir y guiar de la mejor manera, son grandes siervos de nuestro Dios, y formadores de los futuros pastores y misioneros que Irán a predicar su palabra.