El trabajo del cerebro con el idioma Chino

Un reciente estudio científico sobre el idioma chino, tenido desde siempre como uno de los más difíciles del mundo, confirma esta “leyenda negra” y muestra que para hablar el mandarín trabajan más zonas del cerebro humano que en lenguas como el inglés o el castellano.

El estudio, publicado este año por la organización científica británica Welcome Trust, mostró que cuando una persona cuya lengua madre es el inglés escucha unas palabras en su idioma se activa su lóbulo temporal izquierdo (situado en la sien), mientras que un chino “trabaja” también con el lóbulo derecho.

La explicación a esto se encuentra en el hecho de que el mandarín es un idioma tonal, ya que la diferente tonalidad que se dé a una misma sílaba determina un distinto significado.

Las personas que hablan idiomas no tonales -todos los que se hablan en Europa y una gran parte del resto del mundo- sólo activan el hemisferio izquierdo porque en él se encuentra el centro de procesamiento del lenguaje.

Así, los hablantes del mandarín, la lengua más utilizada del mundo, usan, además de la parte del cerebro que todos los seres humanos utilizamos para hablar, otra zona que en general se activa cuando escuchamos música.

El carácter tonal del lenguaje chino hace que este idioma chino tenga ese sonido tan especial y diferente de los del resto del mundo, a veces un tanto estridente, pues hay que marcar bien los tonos en cada sílaba si se quieren evitar malentendidos.

Con una mala entonación, por ejemplo, en lugar de la palabra “comprar” (“mai”), el interlocutor puede entender que lo que queremos es “vender”, puesto que esta segunda palabra es exactamente la misma sílaba pero con un tono distinto.

Cuando se empieza a estudiar chino mandarín lo primero que se enseña son los cuatro tonos del idioma y siempre se acude al mismo ejemplo: “ma” con el primer tono significa “madre”, con el segundo “marihuana”, con el tercero “caballo” y con el cuarto “insultar”.

El estudio de Welcome Trust fue destacado en la prensa británica y diarios como el londinense The Guardian escribieron: “Confirmado, el mandarín es más difícil que el inglés”.

Ese orgullo hace que en los libros de texto para extranjeros una de las primeras frases que se aprende a decir es “Hanyu hen nan” (“el idioma chino es muy difícil”).

La dificultad del mandarín no sólo estriba en su carácter tonal, sino también en su sistema de escritura, formado por más de 10 mil caracteres (aunque se dice que aprender unos 2 mil basta para entender los textos no especializados).

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Publicado el abril 14, 2008 en General. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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