Rindiendo cuentas
Texto: Stg. 5. 1-20
“Confesaos vuestras ofensas unos a otros, y orad unos por otros, para que seáis sanados. La oración eficaz del justo puede mucho. Elías era hombre sujeto a pasiones semejantes a las nuestras, y oró fervientemente para que no lloviese, y no llovió sobre la tierra por tres años y seis meses”. (Stg. 5. 16-17)
Debo de confesar que muchas veces no he entendido este principio, ni tampoco lo he tomado con buena actitud el hecho de rendir cuentas o confesar las cosas que haya hecho o dejado de hacer a una persona, y mucho mas a aquellas que hacían que las cosas en mi vida sean mas pesadas (mis lideres o amigos intimos), pero ahora que leo este pasaje, y veo el propósito de todo esto, puedo darme cuenta que el rendir cuentas a otra persona. es para mi bien, porque no solamente encuentro consejo a mis problemas, sino que también puedo encontrar oración por parte de la persona que esta enterada de mis problemas, ya que sea quien sea que este en el problema, siempre va a padecer pasiones, así como Elías las padeció, y también sea quien sea, debo de recordar que necesito la ayuda de Dios, a quien debo de rendirle cuentas en primer lugar, y es indudable que también necesito de algunas personas, confiando en que Dios las utilizará para mi crecimiento y que también hará el cambio en mi, porque se lo estoy pidiendo de corazón. Mi compromiso es tener un compañero de rendición de cuentas.

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