Inicio > Devocional > ¿Somos indiferentes al privilegio de ser cristianos?

¿Somos indiferentes al privilegio de ser cristianos?

la_mirada_de_la_indiferenciaTexto: Isaías 65

Clave: Fui buscado por los que no preguntaban por mí;  fui hallado por los que no me buscaban. Dije a gente que no invocaba mi nombre: Heme aquí,  heme aquí. Extendí mis manos todo el día a pueblo rebelde,  el cual anda por camino no bueno,  en pos de sus pensamientos; pueblo que en mi rostro me provoca de continuo a ira,  sacrificando en huertos,  y quemando incienso sobre ladrillos; que se quedan en los sepulcrosy en lugares escondidos pasan la noche;  que comen carne de cerdo,  y en sus ollas hay caldo de cosas inmundas; que dicen: Estate en tu lugar,  no te acerques a mí,  porque soy más santo que tú; éstos son humo en mi furor,  fuego que arde todo el día. He aquí que escrito está delante de mí;  no callaré,  sino que recompensaré,  y daré el pago en su seno” (Is. 65.1-6)

Me pongo  a pensar en estos momentos en una frase común entre los creyentes: “Soy creyente y Dios está conmigo”, pero veo que el ser creyente, no garantiza que sea realmente un buen hijo de Dios, ya que como creyente debo de aceptar que muchas veces he sido controlado por la “indiferencia”, negando con mis actitudes el privilegio de ser hijo de Dios, de no poder reflejar realmente ser un creyente redimido por la sangre de Cristo, y que simplemente he sido negligente “consiente” de la gracia de Dios, ya que sabiendo que a Dios no le agrada que peque, pues me sometía al pecado, y que tal vez en vez de andar en el camino bueno, en ese momento de indiferencia solo me negaba a tomar conciencia del privilegio que Dios me da como su hijo. Hoy al leer este devocional, puedo ver algunos síntomas de la indiferencia espiritual, y estas son:

  1. No buscar a Dios con verdadero interés.
  2. Mostrar rebeldía espiritual dentro de mí.
  3. Andar en mi forma pensar, y no la de Dios.
  4. Provocar a ira a Dios con mis acciones.
  5. “Espiritualizarme” como si fuera “Santo”.

Creo que estas actitudes hacen muchas veces que uno sea indiferente a Dios, no se trata de fallar en todo para estar mal con Dios, solo basta un pequeño punto de estos, para que ya este mal espiritualmente. Hoy solo quiero pedirle a Dios que me dé un corazón sencillo que tome su palabra y me ayude a tenerlo siempre en cuenta, y llenar mi corazón de una verdadera “compasión”, buscarlo con verdadero interés que refleje mi amor hacia Dios, mejorar día a día mi relación con El. Gracias Señor por tu Palabra, y ayúdame a ser el hombre que tu quieres que yo sea. Amén

Categorías:Devocional
  1. guissell
    Septiembre 5, 2009 a las 4:31 am | #1

    muy linda reflexion estoy totalemte deacuerdo con lo escrito y gracias por que me ayudo mucho.bendiciones

  1. Aún no hay trackbacks