Mentiras que creen los cristianos

Texto:  1Jn. 1.6-10

Es curioso ver que muchas veces como cristianos queremos salir de los apuros, presentando excusas y mentiras que posteriormente se convertirán en pensamientos propios. El aspecto central de estas mentiras es que al hablar, creamos el mundo que queremos ver. Aunque las llamemos mentiras piadosas, cuando lo que decimos no es la verdad, es una mentira.

¿Por qué mentimos?

Mentimos porque sinceramente creemos que es lo mejor que podemos hacer para nuestro beneficio en ese momento. Vivimos en un mundo de engaños. Las mentiras tienen influencia en la historia y persuaden a la gente. La mentira está cobrando aceptación como una filosofía de vida, que además la están recibiendo nuestros hijos, y como resultado, ellos también mienten. Pronto esta generación pasará a ocupar cargos de liderazgo, empezará la actividad laboral, entrará al mundo político y al sistema educacional, y se convertirán en  madres y padres. Ahora, ¿Cuales son las mentiras que creen los cristianos?

Mentira # 1

“No importa nuestro andar, lo que importa es que creamos en Cristo” (1Jn. 1.6)

a)       Si tengo una relación con Cristo, entonces mi andar debe de ser diferente.

b)       No solo se trata de teoría, lo más importante es la práctica.

Mentira # 2

“No importa si pecamos, porque es normal que todos pequemos” (1Jn. 1.8)

a)       No podemos vivir engañados toda la vida, tarde o temprano tenemos que darnos cuenta de nuestro error.

b)       El pecado es una enfermedad, pero, si nos acercamos a Dios, el siempre nos dará el remedio.

Mentira # 3

“No importa si confesamos nuestros pecados, total, Dios ya lo sabe” (1Jn. 1.10)

a)       Dios sabe cada cosa que hacemos, pero el desea que nos acerquemos.

b)       No debemos de permitir la auto dependencia y pensar que no necesitamos de Dios.

Los mentiras triunfan al seducir nuestra confianza y luego al violar esa confianza. Después, asumen control penetrando en nuestra realidad y nos imponen la realidad ficticia. Nos dicen que lo que vemos, creemos, oímos y sentimos es falso. Y porque queremos creer, dejamos en suspenso nuestra incredulidad y creemos, una vez más. Las mentiras nos apartan de nuestra búsqueda de la verdad y desintegran nuestra integridad. El engaño es como una violación física pero invisible. En vez de ser un ataque físico, las mentiras atacan la mente y hacen impacto en el espíritu. No podemos escapar de la realidad de que vivimos en un mundo de engaño. No podemos hacer que otros dejen de mentir. Pero sí podemos convertirnos en personas que buscan la verdad y tienen discernimiento en cuanto en quién confiar y cuánto confiar.

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Publicado el abril 12, 2011 en Lecciones y Predicas. Añade a favoritos el enlace permanente. 2 comentarios.

  1. Muito obrigada por esse ensinamento, é realmente uma grande benção! Que Deus abençõe voce! -Numeros 6:24-

  2. Me dedicare a no mentirme +,

    que estes muy bien, bendiciones

    Au revoiiir.

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